Ulia reabre sus antiguos viveros a la participación ciudadana

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LA ASOCIACIÓN DE VECINOS DEL BARRIO HA CONSEGUIDO DEL AYUNTAMIENTO DE DONOSTIA LA CESIÓN POR CUATRO AÑOS DE ESTOS TERRENOS, QUE CONTARÁN CON ZONAS DE OCIO, JARDÍN Y HUERTA

 

Leire Rodríguez tiene sus recuerdos de infancia unidos al lugar donde estaban los antiguos viveros municipales de Ulia. Su bisabuelo fue durante años el encargado de cuidarlos y, como tal, vivió en una de las edificaciones que se encuentran en esos terrenos en los que ella jugaba de pequeña. Luego, pasaron años en los que simplemente los rodeaba para ir a casa, pero ahora ha vuelto a pisar su cesped, quizás con más ganas que nunca, fruto del proyecto Uliako Lore Baratzak.

Es la iniciativa con la que el recinto ha vuelto a abrir sus puertas al vecindario de Ulia y a cualquier persona que quiera atravesar una de sus dos puertas de entrada.

El interés de Rodríguez por este espacio volvió a crecer hace tres años. «Había estudiado ciencias ambientales y, cuando me fui a Londres a trabajar, me involucré en las city farms o granjas urbanas. Necesitaba el contacto con la naturaleza que la gran urbe no te da y me gustaba también la parte social que tenían esos proyectos. Así que, de vuelta en Donostia, me planteé si podría trasladarlo aquí de alguna forma. La respuesta la tenía de camino a casa, en este lugar que ha sido tan importante para mi familia», comenta.Generate Hills of glory Ammo

Así que a su vuelta, hace ya dos años, dio un nombre a su idea y la presentó a la asociación de vecinos, a la que entonces todavía no pertenecía. «Me recibieron con los brazos abiertos, porque el proyecto que había ideado era algo que se sumaba a una petición que venía haciendo la asociación desde que se cerrara el recinto».

Esto ocurrió en 2008, cuenta Maribi Iartza; otra de las vecinas que forman parte de la asociación de vecinos de Ulia. Éste es un colectivo que en sus 40 años de historia cuenta con méritos como haber sido la primera asociación vecinal en inscribirse en el Registro Municipal de Donostia y haber conseguido, gracias a una constante implicación de sus miembros, infraestructuras como el ambulatorio de la Avenida de Navarra, la Casa de Cultura de Okendo, el frontón y polideportivo de Manteo, o la calificación del Monte Ulia como parque.

Su último logro ha sido precisamente ése, la recuperación de este parque público para el disfrute de la vecindad. «Llevábamos reclamándolo desde el cierre, cuando los viveros municipales se trasladaron a Putzueta -cerca de Garbera y en dirección a San Marcos-, y en los dos últimos años con mayor ahínco, gracias al proyecto que nos presentó Leire», comenta Iartza.

 

CESIÓN EN PRECARIO

Su satisfacción, no obstante, no es completa, ya que la cesión por parte del Ayuntamiento ha sido en precario, por un espacio máximo de cuatro años. «De momento, es lo que hemos podido conseguir. Los terrenos están en venta para construir en ellos. Hay un plan general aprobado al respecto. Odón Elorza pretendía que fueran para la edificación de viviendas de lujo y el actual Consistorio lo quiere para viviendas de VPO. Así que, si se venden, tendríamos que dejar el recinto, aunque no queremos que se construya en este espacio».

Desde la asociación lamentan que pueda llegar a ser así, que tengan que salir del parque para dejar paso a las excavadoras y las grúas, «porque esto es mucho más que un solar; aquí hay historia, riqueza botánica…», cuenta vehemente Bea Barinaga, vecina también del barrio y participante en Uliako Lore-Baratzak. «En San Juan de Luz hay un jardín botánico que no sé si tendrá tantas variedades de árboles, plantas y flores como las que tenemos en este parque; pero la alternativa aquí, ya ves, es el ladrillo».

A pesar de que el proyecto pueda tener sus días contados, no quieren pensar en ello ni en qué sucederá si llegan a cumplir los cuatro años de permiso. «La idea sería continuar, claro; pero no miramos a largo plazo porque no sirve de nada y va en la dirección contraria a lo que queremos que sea esto. Nosotros debemos seguir adelante con el proyecto y no pensar en qué quieren hacer aquí. Ya llegará el momento de luchar por la vida de esta finca», comenta la creadora del proyecto.

El parque cuenta con 14.400 metros cuadrados divididos en una zona adecuada para el ocio, el juego o la estancia, y otra de bancales o cajoneras, en la parte alta, que se destinarían a huerta o a flor. También existen un par de invernaderos que no se pueden usar al no contar con condiciones de seguridad suficientes y otro que sí tratarán de recuperar como espacio de uso diferente, en el que organizar charlas, talleres o exposiciones.

Sin embargo, no hay planes cerrados. «Lo que presentamos al Ayuntamiento fue una idea de proyecto que se va a ir diseñando sobre la marcha. El objetivo es destinar los diferentes espacios a las personas que participen del proyecto y también a entidades, grupos o colegios de la zona que quieran tener su parcela en el parque».

 

PUERTAS ABIERTAS

De momento, el proyecto está dando sus primeros pasos, para lo cual necesitan crear una red de vecinos, vecinas y participantes que sean el motor del proyecto. «Ése es el gran handicap que tenemos», comenta Maribi Iartza. «En la asociación participamos activamente unas siete u ocho personas. Somos poquitos para llevar adelante el proyecto».

Para darlo a conocer y animar a la gente a participar en él, el pasado 19 de abril organizaron un día de puertas abiertas. «A pesar de que ya empezamos a abrir las puertas algunos días, a la gente todavía le cuesta entrar. Tenemos un correo electrónico al que pueden escribirnos para conocer lo que hacemos, días de apertura, etc». Pero ese día quisieron hacer algo especial. «Vino mucha gente, aunque no hemos visto resultados inmediatos en cuanto a implicación en el proyecto. Pero esperamos que en breve se vayan viendo los frutos y se consolide un grupo algo más grande», ansía Rodríguez.

Explica también que Uliako Lore-Baratzak está abierto a cualquier persona que quiera acercarse y participar, «ya sea de Ulia, Amara o Lasarte, porque también hay que decir que hay muy buena conexión de transporte para llegar hasta aquí».

Para ella es sorprendente que todavía haya tan poca gente dispuesta a comprometerse, a pesar de que, desde su punto de vista, supone más beneficios que “obligaciones” o responsabilidades para quien se implique.

«Ahora mismo hay que coordinar, poner en marcha la apertura más consolidada del parque, venir a regar o realizar trabajos de limpieza; pero aquí no se va a obligar a nadie a hacer algo que no quiera hacer. Las puertas siempre van a estar abiertas para quien quiera venir simplemente a echarse sobre la hierba. Lo que queremos es invitar a la gente a venir para disfrutar, sin proeocuparse de los trabajos que haya que hacer, porque eso ya lo iremos viendo», señala.

En ese sentido, dice que quizá el proyecto consiga cambiar el chip a las personas. «Si pasamos dos meses sin cortar la hierba, tampoco va a pasar nada. Y sí, quizás en muchos momentos vaya a ser frustrante para algunas personas, pero yo entiendo que, a medida que la gente vaya pisando la hierba, el entusiasmo de unos se va a ir contagiando a otros», asegura la creadora del proyecto.

Porque Uliako Lore-Baratzak quiere ir más allá de otros parques de Donostia. «No vamos a quedarnos en tener un jardín -explica Rodríguez-, sino que va a ser un jardín de la ciudadanía. Es ella la que va a dar forma al proyecto. A Cristina Enea podrás ir a pasear, a hacer un picnic; pero nunca vas a quererlo como quienes participemos querremos a éste, porque el hecho de involucrarte en algo así te da una ilusión muy grande; te mueve mucho por dentro».

MÁS INFORMACIÓN: uliakoauzoelkartea@gmail.com  /   ulia.blogariak.net

 

 




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