“Cohousing” o viviendas colaborativas

Cohousing Vancouver
Esta forma de

Ejemplo de edificio de ‘cohousing’ en Vancouver (Canadá). FOTO: CEDIDA.

MUY DESCONOCIDO EN GIPUZKOA, EL ‘COHOUSING’ ES UNA REALIDAD DESDE HACE DÉCADAS EN PAÍSES COMO DINAMARCA O SUECIA. EL COLECTIVO COVER ABOGA POR ESTE MODELO DE VIVIENDA RACIONAL Y AUTOGESTIONADA.POR AITOR AZURKI

Los países nórdicos llevan más de un siglo apostando por el llamado ‘cohousing’ (de house: casa, en inglés) como alternativa a la vivienda privada entendida como la entendemos en nuestra sociedad. En Dinamarca, las viviendas de ‘cohousing’ ya suponen un 10% del total.

Pero, ¿de qué hablamos exactamente? Se trata de una forma alternativa de acceder y usar la vivienda, que se establece a través de cooperativas. Los ‘covivientes’ son dueños de un edificio completo y no de una vivienda en particular. Deciden todo lo relativo a la vivienda y desde el principio se toman las decisiones entre todos. Casi inimaginable hoy en día en viviendas libres, o incluso en viviendas de protección oficial, donde apenas se tiene capacidad para decidir sobre ellas.

Otra de las características es que el ‘cohousing’ rentabiliza al máximo el espacio, esto es,  la parte privativa es más pequeña y el espacio común es mayor. De este modo, los ‘covivientes’ van a tener lo mínimo para vivir (uno o dos dormitorios, y/o cuarto de baño y/o salón) y el resto son metros comunes.

En Gipuzkoa no existe aún ninguna casa con este modo de gestión, pero desde hace unos años varios grupos trabajan por implantar el modelo. Es el caso del Colectivo Cover, compuesto por profesionales y que comenzó a trabajar en ello en 2012, casi por casualidad. «Formamos un colectivo compuesto por abogados, historiadores, arquitectos, antropólogos y sociólogos que vimos que nos unía una misma voluntad», explica el colombiano Ricardo Aristizabal.

Todo comenzó cuando un amigo de Aristizabal le pidió «una alternativa a la especulación, una cosa diferente» para un caserío del siglo XVIII que tenía en Alet xa (municipio de Maeztu, Araba). «Le planteé hacer un ‘cohousing’, le encantó la idea y de ahí surgió todo el colectivo, porque empezamos a trabajar con este proyecto, que ha servido como embrión», explica este arquitecto. De hecho, en Araba es el único que existe de ‘cohousing’ rural.

Normalmente uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los miembros de un grupo que quiere aplicar el ‘cohousing’ es la intervención de profesionales. «Cuando, tras juntarse los interesados, necesitan una serie de profesionales, todo se atasca; no se ponen de acuerdo, tienen problemas…», apunta a HIRIAN Ricardo Aristizabal.

Por ese motivo, él y varios compañeros más se inclinaron por crear dicho colectivo y «solucionar todos esos problemas de antemano, es decir, primeramente estudiamos el proyecto -temas legales, arquitectónicos y demás- y luego lo lanzamos para ver si hay gente dispuesta a vivir ahí. Lo que hacemos es justo lo contrario a lo que se ha hecho hasta ahora con el ‘cohousing’». Así lo han hecho con el caserío de Alet xa.

Actualmente trabajan en dos proyectos para las instituciones públicas y uno privado. «Las autoridades están interesadas desde hace muchos años, pero hasta ahora han hecho un camino intermedio -por ejemplo, con las viviendas para 75 años- por miedo a ir hasta el extremo. Aunque el Gobierno Vasco y los ayuntamientos están muy interesados; en medio de esta crisis inmobiliaria, tener un sistema alternativo de acceso a la vivienda puede venir muy bien a la administración, por lo que lo están regulando y se están moviendo», indica este miembro del Colectivo Cover.  Añade que este modelo «le puede venir bien a mucha gente, sobre todo mayores y jóvenes, que son los que mayores dificultades están padeciendo ahora».

Para Aristizabal, bajo un esquema muy completo y sostenible, las ventajas del ‘cohousing’ son económicas, sociales y medioambientales. «Siempre habrá que hacer una inversión inicial para la compra del terreno o la casa pero, constituidos en cooperativa, se van a tomar decisiones muy acertadas, con viviendas de mínimos, sin ningún exceso, pero que van a suponer finalmente un ahorro, porque todo el dinero que supone una operación inmobiliaria, en gastos de financiacion, de promotor etcétera, te lo vas a ahorrar; y es importante», recuerda.

Asimismo, el ahorro será en términos de vida útil de la vivienda, ya que «probablemente tengas que invertir algo más en temas de sostenibilidad, pero que van a repercutir en la calidad de vida en muchísimo tiempo», argumenta.

 

AHORRO EN DINERO Y ESPACIO

El ahorro en espacio también es significativo. Aristizabal pone el ejemplo de su primer proyecto, el caserío de Alet xa. «Se trata de un edificio de 360 metros cuadrados, donde vamos a sacar cuatro o cinco viviendas de 45 metros cuadrados y 100 metros de espacios comunes: van a tener un t xoko grandísimo, una zona de lavandería, despachos, una zona común de televisión…». Son, exactamente, los metros que «les sobran» a las viviendas que conocemos aquí, «porque no se usan mucho y se pagan muy caros esos metros en el mercado». Por tanto, se convierten en espacios comunes; «es un gran ahorro en espacio construido».

 

INTERGENERACIONALES

Pero, ¿qué perfil de gente se espera que viva en ‘cohousing’? El Colectivo Cover apuesta por la intergeneración. «Es mejor así porque, como en la sociedad, es mejor que convivan jóvenes con adultos, mayores… para prestarse ayuda, para colaborar entre todos en cada una de las etapas de la vida». Lo describen como «más interesante, más rico, vivo y enriquecedor». No obstante, son conscientes de que dicha tarea «no es nada fácil», y si se conforma un grupo de gente mayor, «¡bienvenido sea!».

Dicho colectivo ha abierto un perfil de Facebook y tiene un blog donde explica su experiencia. Aunque «existe algún que otro grupo, hasta ahora nadie de Gipuzkoa que lo tenga en marcha se ha puesto en contacto con nosotros y, hasta lo que hemos investigado, no conocemos nada». Preguntado por su trabajo, económicamente hablando, Aristizabal responde que el colectivo no lo ha definido todavía, pero «creemos que lo vamos a hacer con ánimo de lucro, porque somos profesionales que vivimos de esas ramas y con esto nos ganamos la vida». Sin embargo, como únicamente disponen aún del proyecto de Alet xa, no han definido en qué términos organizativos, de servicios y económicos van a funcionar.

Eso sí, la divulgación que realizan es gratuita. «Creemos en ello y nos movemos adonde nos inviten para contar lo que sabemos y debatir», señala. Aristizabal y sus compañeros desconocen si en Gipuzkoa tendrá éxito el modelo, pero «en todos los sitios en que hemos estado la aceptación ha sido grande; la gente está interesada en cuanto entiende que es una alternativa al modelo que se viene desarrollando», subraya.

Admite que «no es fácil de llevar a cabo», en tanto que hay que tomar decisiones «de forma asamblearia y democrática», pero subraya que «hay técnicas, mucha literatura que se puede leer para mejorar y sacar esto adelante».

El Colectivo Cover se ha reunido ya con el Gobierno Vasco y otras instituciones, que se han mostrado muy receptivas. «Creemos que sí va a ser una alternativa muy positiva y muy poderosa en no mucho tiempo», sentencia Aristizabal, quien conoció dicho modelo hace siete años. Recuerda que en los países nórdicos «llevan muchísimos años; es un modelo perfectamente testado y probado».

MÁS INFORMACIÓN: 658722337 o colectivocover@gmail.com




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