Al aire libre

[box]Por Mónica Míguez[/box]

Cuando este artículo vea la luz, rozaremos el horario de verano, los días serán más largos y el buen tiempo hará más frecuentes las salidas al aire libre y, con ellas, los picnic. Hasta el año pasado me había olvidado de ellos desde mi época londinense, cuando aprovechaba las tardes de sol para ir a merendar a un parque cercano a casa. Ahí volví de alguna manera a los sábados o domingos que pasaba de pequeña en Mendiola o Ulía. Para mí el momento más especial era el de la comida. Hacerlo sentada en la hierba, lejos de las formalidades de una mesa, era parte del encanto. El otro era lo que comía; aquella tortilla de patata en un táper redondo color café con leche, que mi madre terminaba de llenar con unos filetes empanados o unos trozos de merluza rebozada. A veces también caía una empanada de lomo adobado.

Mi regreso al picnic fue el año pasado. Un plan improvisado gracias a un cartel de Musika Parkean me hizo tirar de lo que había en la nevera. Fue rápido preparar una ensalada de tomatitos cherry con queso fresco y reconvertir unas kokotxas que iban a ir en salsa verde en rebozadas. Casualidades, acababa de preparar una sangría. El menú de un picnic podemos complicarlo o simplificarlo todo lo que queramos; pero entornos propicios a los que llegar, mejor a pie, de momento nos sobran. ¡Y pocas cosas hay mejores que sentir la hierba y la tierra bajo tus pies!

[box type="tick"]LA RECETA: FILETES EMPANADOS
Batir un par de huevos y añadirles sal, ajo y perejil picados. Echar en la mezcla unos filetes de redondo finos y, si tenemos tiempo, dejarlos un rato en el frigorífico. Ponemos a calentar una base de aceite de oliva virgen extra en una sartén y, cuando esté caliente, freímos en él los filetes después de pasarlos por el pan rallado. Podemos completar el menú de picnic de la foto con una ensalada de tomates cherry con queso fresco y una sangría.[/box]

[highlight]Ensalada de tomates cherry y queso fresco[/highlight]

Lavamos los tomates, los cortamos por la mitad y los vamos echando en un recipiente. Cortamos también el queso fresco, en dados, y lo añadimos a los tomates. Salar, añadir orégano al gusto y aliñar con vinagre de manzana (optativo) y aceite de oliva virgen extra.

*Esta ensalada puede prepararse también con tomates grandes y cortarlos en trozos al gusto. Quien quiera, puede añadirle unas aceitunas negras.

[highlight]Sangría (a mi manera)[/highlight]

Ponemos en una jarra una naranja con piel, lavada y cortada en trozos, la piel de un limón y, según la época del año en la que estemos, una manzana roja o un melocotón, cortados también en trozos, y una rama de canela. Hay quien echa además otro tipo de frutas, como plátano, pera, etc; pero a mí me gusta sólo con naranja, limón y manzana.

Añadimos a la fruta una botella de vino tinto (para mí gusto, mejor si es afrutado) y lo dejamos macerar un par de horas o tres en la nevera. Entonces añadimos gaseosa fría al gusto (yo suelo echar medio litro aproximadamente) y ya podemos servir.

Hay quien en vez de la naranja entera, echa el zumo; quien añade brandy, y también quien en vez de gaseosa añade agua y azúcar, o bebidas gaseosas de naranja o limón. Aquí, cada cual, a su gusto. Como siempre, variantes hay miles; eso sí, tiene que estar bien fría cuando la sirvamos, por lo que se le puede añadir algo de hielo, si se quiere.

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