“Quien medita mira hacia dentro y descubre la esencia, la chispa”

meditacion

MÓNICA MORENO Y ALFREDO SÁEZ SON EXPERTOS EN MEDITACIÓN

EVA DOMINGO. Mónica Moreno y Alfredo Sáez tienen una academia de meditación en Errenteria. Este febrero han ofrecido varias charlas en la citada localidad y en Pasaia. Son miembros de la sociedad Segap de estudios sobre la meditación y el conocimiento interior.

Meditar significa acallar los pensamientos que incesantemente ocupan nuestra mente.

La meditación es el espacio que uno dispone para que la conciencia vibre. Consigue que, a través de la quietud y el silencio de la mente, liberemos a la conciencia de los sentidos y de su condicionamiento.

Empecemos por el principio. ¿En qué postura, a través de qué técnicas podemos hacerlo?

La postura o asana no hace la meditación. Lo importante es mantener la espalda recta para que circule bien la energía. Podemos meditar sentados en postura de loto, sentados en una silla o tumbados. Las fases de la meditación podemos decir que son tres: concentración, meditación y samadhí. Para llegar a la concentración pasamos por la relajación a través de las respiraciones y luego se abren variantes: mantralización, concentración a través de un koan, a través de ejercicios de imaginación o de visualización, concentración en un objeto, un punto… Nos vamos concentrando y nuestra vibración se va elevando. La meditación se efectúa cuando nos hemos hecho uno con aquello en lo que meditamos. Y el samadhí o éxtasis  llega cuando nos conectamos con el silencio, el vacío, el ser, dios, el amor…Para nosotros la mejor manera de penetrar en estados profundos se da cuando calentamos el corazón activando nuestro amor hacia nuestros familiares, amigos, desconocidos, naturaleza, o el propio vacío, el ser o como cada cual quiera llamarle.

Afirman ustedes que aprender a meditar es el mayor regalo que una persona puede hacerse en esta vida. ¿Qué aprende quien medita? ¿Y qué beneficios conlleva?

Quien medita está mirando hacia dentro y mirando en su interior descubre su auténtica realidad, la esencia o conciencia, la chispa, el alma, el ser. Mirando hacia dentro vamos haciendo consciente nuestro subconsciente. Vamos conociéndonos y descubriendo por qué pensamos, sentimos y actuamos tantas veces en contra de nosotros mismos y de nuestros semejantes. El hecho de que a través de la meditación uno se vaya autoconociendo hace que vayamos adquiriendo confianza en nosotros mismos, estabilidad, seguridad, equilibrio, serenidad… A medida que uno se va conociendo, también va reconociendo a los demás y esto nos da una mejor vida, un mejor vivir, más consciente y más intenso, donde las relaciones con los demás, con la naturaleza, con uno mismo, van ganando en armonía, sinceridad y profundidad. Sin olvidarnos de los beneficios en relación a la salud, ya que vamos a tener menos ofuscación mental y los problemas los vamos a simplificar. Nuestra circulación sanguínea va a mejorar porque vamos a disminuir las tensiones, nuestros altibajos nerviosos…

Su práctica no se limita a realizar unos ejercicios en determinados momentos. Es una forma de actuar y de entender la vida.

La meditación nos pone en contacto con la dimensión espiritual, surge la comprensión de que todo es uno, de que todos estamos interrelacionados. Interrelacionados con las personas, los ríos, la montaña, animales, plantas… Nos damos cuenta de que todo vibra, todo está meditando. De que hay un principio inteligente que origina esta creación, esta emanación, del cual nos estamos desligando por nuestro grado de ignorancia y separatividad.

Se ha meditado en todas las culturas, no sólo en Oriente. ¿Por qué creen que la sociedad occidental se ha alejado de esta práctica?

El materialismo ha comido el terreno al plano espiritual. El marco de referencia que la sociedad actual establece está relacionado, en esencia, con un sistema económico fundamentado en la competencia y la ambición. Pero es cierto que hay un resurgir en gran parte de la población mundial en torno a un cambio de conciencia, respecto hacia dónde nos conduce esta forma de vivir. Valores como la paciencia, la disciplina, el tiempo y sobre todos, el amor, caracterizarán a aquellos que quieran transformar su mundo y, por consiguiente, el mundo.




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